—Día 5 sin ti:
tu ausencia ha aplastado mis entrañas.
Pareciera que han pasado por mi alma noventa años.— (Baluarte, Elvira Sastre)
Día cinco, aún quedan siete días para mantener los brazos más altos que nunca y la cabeza tan erguida como la de una bailarina. Cuesta, pero sé que cada día que pasa, es un día menos para llegar al punto final. E incluso si cuesta, cada día va siendo más llevadero.
Hoy me desperté con sus mensajes (no de buen día) pero unos mensajes que me dejaron sonriendo por largo rato. Los respondí, y hasta pasado el mediodía no obtuve respuesta. Alrededor de las tres de la tarde, me respondió, me contó qué había hecho y me habló muy feliz de la experiencia que había tenido en esa excursión. Lo que me hizo sentir bien, me alegró mucho leer que ésta persona estaba tan contenta y feliz. Respondí, y hasta las ocho de la noche, devuelta, no obtuve respuesta.
Me llegó un mensaje de texto diciéndome que no podía comunicarse por ciertos inconvenientes, y al rato me habló como siempre, cuando ya se había solucionado todo. Hasta ahora seguimos hablando, y eso, sólo eso, ya es motivo de mi felicidad momentánea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario