A vos te hablo. Sí, a vos, que siempre te dan los huevos para tildar de asquerosos a esos que saben y disfrutan de mostrar públicamente su amor por el otro ¡sí! te dan los huevos para llamar así a los que gozan de la capacidad que nos distingue ante las demás especies, amar. A vos, que te da asco que te digan palabras llenas de sentimientos, que no querés abrazos, ni besos. Que te satisface el amor efímero de una noche de placer, que preferís el sexo pasajero ante el cliché de “hacer el amor”. A vos, que te seduce la idea de desbloquear tu celular y encontrar cuarenta mensajes de diez personas diferentes, pero que en ninguno encontrás algo que te llene el alma, que te haga sentir queridx por lo que sos, por lo que valés. Y al contrario, te parece un disgusto el simple hecho de imaginarte pasando una tarde sentadx en un parque o en una cama hablando por horas sobre el amor, la vida, la muerte y lo que te gusta. A vos, que te encanta que te suban el ego diciéndote que sos lindx, que tenés el mejor físico nunca antes visto, entre otras cosas; pero nunca sentiste más que calentura en esas palabras, que nunca sentiste algo que viniera del corazón, que nunca te dijeron que sos interesante, que les gustaría conocerte y escucharte mil horas hablar sobre lo que sos y lo que fuiste. A vos, que solo admirás según cuán marcados tengan los abdominales, el culo o las tetas; pero nunca te voló la cabeza una mirada, una sonrisa, unos lunares o el calor corporal. A vos, que cuando se te acerca alguien que te hace sentir “algo más” elegís cortar todo de raíz, porque mejor no arriesgarse.
A vos, que le encontrás más sentido a lo fácil, a lo pasajero, a lo que va y viene sin detenerse más que unos días en tu vida. A vos te digo que antes de tomarte el tiempo de criticar al amor y a los que aman, tengas los huevos para arriesgarte a amar. Que tengas al menos dos dedos de frente para mirar a cualquier pareja y que te mueras de felicidad al ver que se aman de tal forma. Porque al amor no hay con que darle, porque el obrar sigue al ser, y es por eso que dos que se aman no pueden generar más que amor en quien los ve. Así que si vos sos de esos que les da asco ver a dos personas (heterosexuales/homosexuales), ahorrate tus palabras que el/la que está mal sos vos, y no los que se aman y les resbala el qué dirán. Porque vos sos el/la miedosx que cada vez que el amor se te presenta elegís alejarte. Porque vos le cerrás la puerta a eso tan lindo que hace vibrar tantas almas y por eso te da el tupé de creerte más que otro y criticar. Porque así como el amor da más amor, el odio sólo es capaz de dar más odio. Entonces la próxima que te cruces a alguien feliz de la mano, abrazando o besando a otro, pensá antes de actuar. Pensá que el problema reside en vos, que vos sos feliz criticando a los felices, y cuando volvés a casa estás al fin y al cabo más sólo que un perro, porque nadie te da eso que tanto criticas.
Felices sean los felices.
“Si vos me preguntás hoy
¿qué carajo es el amor?
yo te contesto
miralos a ellos dos”
No hay comentarios:
Publicar un comentario