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sábado, 23 de mayo de 2015

23 de mayo alrededor de las 22

Hoy, a pesar de tanta felicidad acumulada, tengo ganas de decir basta. Estoy dolida, con mucha angustia encima, con enojo, con ganas de parar por unos minutos y pensar en qué es lo que me está pasando. ¿Por qué si todo está tan bien, siempre tiene que haber algún blanco al que siempre le damos y todo estalla?

Sinceramente, yo no me describo como una persona cuyas contestaciones son las mejores, es más, afirmo con seguridad que en su mayoría son malas. No porque ella en sí sea mala, sino por mis tonos, o demás.Pero buen, creo que son cosas que vaya y pase. No creo que son cosas que duelen, creo que son cosas que enojan, porque claramente que sí alguien te contesta mal, el cerebro va a responder a la defensiva nuestra y la consecuencia o la respuesta va a ser el enojo, creo, quién soy yo para hablar de éstas cosas.

Pero creo que en el caso de ésta persona, si bien en su caso sus contestaciones son en su mayoría buenas (al contrario de las mías), cuando dice esas pocas malas contestaciones, son de esas que duelen, que te calan hasta lo más profundo. Porque sabés que esa persona lo dice de verdad, que lo dice porque lo siente. Son esas contestaciones que te hacen pensar "qué carajo hago acá, si por lo que vos expresas ni vos, ni yo formamos un nosotros". 

Yo me considero, además de una persona que contesta mal, una persona que siente mucho, que ama con locura, que es fuerte pero a la vez increiblemente sensible. Y cuando ésta persona, la persona que más quiero, por la que voy contra viento y marea, por la que cambio, y demás; expresa esas cosas sobre mi persona, me da ganas de tirar todo, de abandonar cada cosa que conseguí, de decir basta. 

Porque como tal defensora de tanto mis derechos como de los que me rodean, creo que no me merezco que alguien, por más que todos tengamos libre pensamiento, me hiera de tal forma.

Consecuencia, cuando estoy con ésta persona, y esos pensamientos surgen de su boca, mi respuesta, de tal adolescente que soy, es llorar. Lloro, no porque esté herida. Sino que porque no puedo contener la bronca, el enojo, porque no puedo entender cómo esas palabras brotan de una persona que me hace tan bien. 

Y ésta persona me abraza, y me pide perdón, me dice que no era verdad. Trata de consolarme. Un perdón no se le niega a nadie. Asumo que caigo y trato de olvidarme del suceso, de las palabras que tanto calaron hace sólo minutos. Sólo para evitar cosas peores. 

Pero como muchos saben y compartirán seguramente mi pensamiento, aunque se trate de tapar lo dicho, lo dicho, dicho está. Y creo que por más "era mentira" o por más que se trate de tapar esas pocas palabras, con alabanzas y demás, siempre que se piense en ellas, te van a volver a romper el corazón como la primera, la segunda, la tercera y las demás veces. Porque el corazón sana, pero la memoria no. Y se puede perdonar el haber llorado, pero no las palabras dichas. O tal vez sí, supongo que sí, pero sinceramente, siempre va a quedar esa amargura en el corazón que va a volver a brotar cuando te acuerdes o cuando hayan discusiones. 

A veces no está tan bueno decir cada cosa que pensamos, menos que menos en los momentos de ira. Y si bien estoy del lado de siempre decir lo que pensamos, para después no estallar. Hay que saber controlar nuestra mente. Porque así como escuché por algún lugar "la libertad de uno termina donde empieza la de los demás". Y si la libertad de ésta persona va a implicar marcas en mi memoria y en mi corazón, es irse de manos con la mía.

"Que algo tan lindo me haga mal, es una pena"

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viernes, 10 de abril de 2015

Pasado, presente y futuro

Hoy después de casi un año, vuelvo a escribir. No por ningún motivo en especial. Sólo por placer.

Vengo a hablar sobre mí misma. Sobre lo que fue mi pasado y lo que es mi presente. Creo que hace un año mi mente no era capaz de pensarme como soy ahora, ni viviendo con tanta alegría ésta actualidad.
Hace un año estaba escribiendo textos contando mis llantos y malos humores por los desamores. Sumida en tristeza, aunque llegué a escribir un par de textos ya estando en un mejor estado. Nunca pensé que mi vida iba a dar un giro tan inesperado, y sólo por la aparición de una persona.

Ésta persona apareció en el momento justo, en el momento en el que estaba perdida, en el que no sabía cómo orientarme, ni cómo salir del pozo. Ésta persona fue la mano que me levantó, y la que hoy en día sigue haciéndolo cada vez que me dejo llevar y vuelvo a caerme.

Ésta persona apareció de la forma más inesperada. En el momento que la conocí no pensé que iba a llegar a ser, ni a significar, lo que es para mí hoy.

Ésta persona, es la que me acompaña en el día a día, es mi compañero de vida, el que no me deja caerme por más que no tenga fuerzas para seguir. Es la persona que me da fuerzas, "sigo por vos".

Ésta persona es la razón de mis sonrisas y mis alegrías del día a día. Es la persona que me enseña a querer un poquito más cada día. Me enseña lo que es sentirse querido. Me abre los ojos sobre ciertas realidades (aunque si bien soy lo suficientemente terca, me abro a sus puntos de vista). Me hace vivir momentos únicos. Me hace entender. Me hace enojar y entender que el amor siempre sobrepasa a todo tipo de enojos. Me hace reir. Me hace bien.

Ésta persona tiene la capacidad de soportar todos y cada uno de mis humores. Histeria, ternura, alegría, inmadurez, terquedad, amor, ansiedad, felicidad, miedo, esperanza, paranoia, y una de tantas veces, orgullo. Ésta persona entiende (o al menos trata de entender) todas mis pasiones, mis locuras. Mi afición por la lectura, mi amor por la música, mis traumas, mis problemas, mi pasado, entre tantas otras cosas.

Ésta persona, sí bien va menos de un año que entró en mi vida; nunca me falló, y dudo que lo haga en algún momento. Siempre trata de hacer su bien mi bien; de verme despreocupada y feliz; y si me ve mal, es todo oídos para escuchar sea cual sea el problema.

Ésta persona entró en mi vida y desde que llegó no hizo más que mejorar mi propio ser un poco más cada día. Me acepta con mis defectos y mis virtudes. Hace que me enamore de él con sus actitudes del día a día. Me hace conocer nuevos sentimientos. Me hace feliz.

Hoy, siendo exactamente cuatro meses de la llegada de ésta persona a mi vida, lo elijo, y sólo espero que nunca se borre de mi ser, ni de mi vida.

Poniendole un punto final a éste texto, cierro con decir que la vida siempre te viene con cosas inesperadas, sean por acto del destino, de Dios, o de quien sea. Mi querido rock me dejó una enseñanza, que hoy puedo aplicar a mi vida:

"Ésta es la gente del futuro y este presente tan tan duro es el material con que edificaremos un mañana total"