Sinceramente, yo no me describo como una persona cuyas contestaciones son las mejores, es más, afirmo con seguridad que en su mayoría son malas. No porque ella en sí sea mala, sino por mis tonos, o demás.Pero buen, creo que son cosas que vaya y pase. No creo que son cosas que duelen, creo que son cosas que enojan, porque claramente que sí alguien te contesta mal, el cerebro va a responder a la defensiva nuestra y la consecuencia o la respuesta va a ser el enojo, creo, quién soy yo para hablar de éstas cosas.
Pero creo que en el caso de ésta persona, si bien en su caso sus contestaciones son en su mayoría buenas (al contrario de las mías), cuando dice esas pocas malas contestaciones, son de esas que duelen, que te calan hasta lo más profundo. Porque sabés que esa persona lo dice de verdad, que lo dice porque lo siente. Son esas contestaciones que te hacen pensar "qué carajo hago acá, si por lo que vos expresas ni vos, ni yo formamos un nosotros".
Yo me considero, además de una persona que contesta mal, una persona que siente mucho, que ama con locura, que es fuerte pero a la vez increiblemente sensible. Y cuando ésta persona, la persona que más quiero, por la que voy contra viento y marea, por la que cambio, y demás; expresa esas cosas sobre mi persona, me da ganas de tirar todo, de abandonar cada cosa que conseguí, de decir basta.
Porque como tal defensora de tanto mis derechos como de los que me rodean, creo que no me merezco que alguien, por más que todos tengamos libre pensamiento, me hiera de tal forma.
Consecuencia, cuando estoy con ésta persona, y esos pensamientos surgen de su boca, mi respuesta, de tal adolescente que soy, es llorar. Lloro, no porque esté herida. Sino que porque no puedo contener la bronca, el enojo, porque no puedo entender cómo esas palabras brotan de una persona que me hace tan bien.
Y ésta persona me abraza, y me pide perdón, me dice que no era verdad. Trata de consolarme. Un perdón no se le niega a nadie. Asumo que caigo y trato de olvidarme del suceso, de las palabras que tanto calaron hace sólo minutos. Sólo para evitar cosas peores.
Pero como muchos saben y compartirán seguramente mi pensamiento, aunque se trate de tapar lo dicho, lo dicho, dicho está. Y creo que por más "era mentira" o por más que se trate de tapar esas pocas palabras, con alabanzas y demás, siempre que se piense en ellas, te van a volver a romper el corazón como la primera, la segunda, la tercera y las demás veces. Porque el corazón sana, pero la memoria no. Y se puede perdonar el haber llorado, pero no las palabras dichas. O tal vez sí, supongo que sí, pero sinceramente, siempre va a quedar esa amargura en el corazón que va a volver a brotar cuando te acuerdes o cuando hayan discusiones.
A veces no está tan bueno decir cada cosa que pensamos, menos que menos en los momentos de ira. Y si bien estoy del lado de siempre decir lo que pensamos, para después no estallar. Hay que saber controlar nuestra mente. Porque así como escuché por algún lugar "la libertad de uno termina donde empieza la de los demás". Y si la libertad de ésta persona va a implicar marcas en mi memoria y en mi corazón, es irse de manos con la mía.
"Que algo tan lindo me haga mal, es una pena"
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