Mostrando entradas con la etiqueta hache de silencio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hache de silencio. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de septiembre de 2015

Ocho de septiembre alrededor de las 11 p.m.

Hola, desde hace ocho meses acostumbro a comentar mis días junto a vos. Pero últimamente, no pude hacerlo. Así que opte por escribirlo. Empiezo devuelta.

Hola, hoy es ocho. Mañana cumplimos siete meses juntos, y pasado mañana se cumplen nueve de haberte conocido. Sólo eso me está manteniendo despierta hasta horas tan tardes, el hecho de que, aunque estemos a una distancia incontable, quiero al menos sorprenderte con un mensaje.

A las 6:45 a.m. sonó mi alarma, la cual pospuse hasta las siete, para luego posponerla hasta las siete y cuarto. Me desperté con cinco mensajes tuyos, los cuales incluían cuatro audios y uno de texto. Me sacaron una sonrisa inexplicable. Uno de los audios consistía en que en pleno boliche, estaban pasando Sweet Child O' Mine (una canción de mi banda preferida) y vos me la grabaste y me preguntaste si esa era la canción que a mí me gustaba. Te respondí, y me fui a la escuela.

En la escuela fue más llevadero que otros días, me distraje mucho. Como estamos a fines de trimestre, no hicimos más que cerrar promedios y notas ¡me saqué un 9,50 en la prueba de cívica y un 7,50 en la prueba de geografía! Básicamente, como se cerraron notas, mi mañana consistió en jugar al tutti-frutti con las chicas, y hablar en todo momento sobre cualquier cosa sobre vos, y relacionada con tu vida. Salimos una hora antes, faltó la profesora de biología.

Llegué a mi casa, estaba mi hermana con su novio. Pasamos alrededor de una hora y media hablando de cómo me sentía. Y al rato me invitaron a ir a comer a McDonald's, fuimos, y en el mismo momento que nos sentamos a comer, sonó mi celular. Abrí la ventana de notificaciones y tenía un par de mensajes tuyos. Mi sonrisa era imposible de disimular.

Hablamos por más o menos media hora y no respondiste más, supuse que como habías tenido un día agitado desde temprano, habías ido a dormir un poco. No me molestó, porque cuando llegué a casa, también dormí.

Fui a danza, aprendimos una nueva coreo de Beyoncé, al principio me costó agarrarle la mano. Es muy rápida. Pero ya al final, me salió, dentro de todo, bien.

Volví a casa, empecé a escribir, y me llegaron, otra vez más, los mensajes más alegres y esperados del día. Hablamos un largo rato, te llamé, hablamos dos minutos. Y después fuiste con tus amigos y seguimos hablando por mensaje de texto.

Comí, y es ahora que estoy sentada frente a la computadora escribiéndote sobre mi día (incluso siendo consciente de que no voy a obtener respuesta).

Te amo, hoy y siempre.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Día 1 de 12

—Día 1 sin ti:
  Te hecho tanto de menos, que en mi reloj aún es ayer. — (Baluarte, Elvira Sastre) 



Hoy se fue, está bien, no se fue para siempre. Se fue de viaje, un viaje que él considera ser "el de su vida", cosa que no discuto porque yo también tengo un viaje el cual considero "de mi vida". Volviendo, se fue, no indefinidamente, pero se fue. Como no es indefinido, significa que no se fue para no volver, pero tal vez sí. Uno siempre vuelve, todo vuelve (y no por el simple hecho del típico cliché), siempre se vuelve a los lugares donde se fue feliz. Tal vez sí sea un final, pero prefiero pensar que no lo es.

Hoy después de mucho tiempo, me tocó ser a mí la que se quedaba. Y muy consciente soy de que las despedidas no son mi don. Soy una persona fuerte, hasta que me toca una despedida. Creo que no hay cosa peor que ver irse a alguien que amás. Siempre me costó mucho el hecho de pensar que una persona que significa tanto, no va a estar conmigo por tanto tiempo.

Y ¿por qué? ¿por qué nos cuesta tanto dejar ir? ¿por qué nos cuesta tanto ser felices por la felicidad del otro? Siempre trato de absorber esa felicidad que la persona que adoro transmite, pero ésta vez mi ingenuo corazón sobrepasó cada intención de absorberla.
No es que no quiera verlo feliz, ni tampoco que no sea feliz por él. Simplemente es que no puedo con tanto dolor. No puedo soportar el dejar ir. No puedo soportar saber que me voy a quedar, que él va a estar disfrutando al máximo y yo no voy a estar más que ahogada en angustia. Y es algo totalmente egoísta, lo sé.
No puedo soportar saber que sin siquiera ser el fin, se va, y voy a estar sola. Que voy a necesitarlo y no va a estar, que voy a necesitar de sus besos que me llevan al paraíso imaginario, de sus abrazos que me sanan hasta la más profunda herida, de las siestas durmiendo abrazada a esa contextura física que tanta pasión me transmite, de los fines de semana junto a él, de las sonrisas que me saca, de sus ojos achinados que tanto amor de generan, de las charlas hasta tan tarde, de sus palabras que me alegran el corazón, y él no va a estar.
No puedo soportar saber que me acostumbré a ésta persona, que me acostumbré a tenerla día a día en mi vida. A despertarme y saber que un mensaje diciendome "buen día" me va a estar esperando. A ir a dormir con una llamada y un te amo de por medio.
No soporto haberme acostumbrado a su presencia, a verlo cada día de mi vida, a hablar todo el día, a reirme junto a él, a disfrutar de a dos una vida de uno.
Me acostumbré mucho a tener esa mano de la cual agarrarme para salir del pozo cada día. Y me enoja saber que vivo por ésta persona, y que éstos doce días voy a estar más perdida que nunca, por simplemente no tenerlo conmigo.

Me acostumbré, sencillamente eso, me acostumbré.



sábado, 23 de mayo de 2015

23 de mayo alrededor de las 22

Hoy, a pesar de tanta felicidad acumulada, tengo ganas de decir basta. Estoy dolida, con mucha angustia encima, con enojo, con ganas de parar por unos minutos y pensar en qué es lo que me está pasando. ¿Por qué si todo está tan bien, siempre tiene que haber algún blanco al que siempre le damos y todo estalla?

Sinceramente, yo no me describo como una persona cuyas contestaciones son las mejores, es más, afirmo con seguridad que en su mayoría son malas. No porque ella en sí sea mala, sino por mis tonos, o demás.Pero buen, creo que son cosas que vaya y pase. No creo que son cosas que duelen, creo que son cosas que enojan, porque claramente que sí alguien te contesta mal, el cerebro va a responder a la defensiva nuestra y la consecuencia o la respuesta va a ser el enojo, creo, quién soy yo para hablar de éstas cosas.

Pero creo que en el caso de ésta persona, si bien en su caso sus contestaciones son en su mayoría buenas (al contrario de las mías), cuando dice esas pocas malas contestaciones, son de esas que duelen, que te calan hasta lo más profundo. Porque sabés que esa persona lo dice de verdad, que lo dice porque lo siente. Son esas contestaciones que te hacen pensar "qué carajo hago acá, si por lo que vos expresas ni vos, ni yo formamos un nosotros". 

Yo me considero, además de una persona que contesta mal, una persona que siente mucho, que ama con locura, que es fuerte pero a la vez increiblemente sensible. Y cuando ésta persona, la persona que más quiero, por la que voy contra viento y marea, por la que cambio, y demás; expresa esas cosas sobre mi persona, me da ganas de tirar todo, de abandonar cada cosa que conseguí, de decir basta. 

Porque como tal defensora de tanto mis derechos como de los que me rodean, creo que no me merezco que alguien, por más que todos tengamos libre pensamiento, me hiera de tal forma.

Consecuencia, cuando estoy con ésta persona, y esos pensamientos surgen de su boca, mi respuesta, de tal adolescente que soy, es llorar. Lloro, no porque esté herida. Sino que porque no puedo contener la bronca, el enojo, porque no puedo entender cómo esas palabras brotan de una persona que me hace tan bien. 

Y ésta persona me abraza, y me pide perdón, me dice que no era verdad. Trata de consolarme. Un perdón no se le niega a nadie. Asumo que caigo y trato de olvidarme del suceso, de las palabras que tanto calaron hace sólo minutos. Sólo para evitar cosas peores. 

Pero como muchos saben y compartirán seguramente mi pensamiento, aunque se trate de tapar lo dicho, lo dicho, dicho está. Y creo que por más "era mentira" o por más que se trate de tapar esas pocas palabras, con alabanzas y demás, siempre que se piense en ellas, te van a volver a romper el corazón como la primera, la segunda, la tercera y las demás veces. Porque el corazón sana, pero la memoria no. Y se puede perdonar el haber llorado, pero no las palabras dichas. O tal vez sí, supongo que sí, pero sinceramente, siempre va a quedar esa amargura en el corazón que va a volver a brotar cuando te acuerdes o cuando hayan discusiones. 

A veces no está tan bueno decir cada cosa que pensamos, menos que menos en los momentos de ira. Y si bien estoy del lado de siempre decir lo que pensamos, para después no estallar. Hay que saber controlar nuestra mente. Porque así como escuché por algún lugar "la libertad de uno termina donde empieza la de los demás". Y si la libertad de ésta persona va a implicar marcas en mi memoria y en mi corazón, es irse de manos con la mía.

"Que algo tan lindo me haga mal, es una pena"

x

lunes, 22 de septiembre de 2014

Nos queremos

Te quiero, te quiero y estoy enamorada de la forma en la que nos queremos. Nos queremos y lo demostramos con los simples gestos, esos gestos que te hacen sonreír cuando los recordás. Nos queremos de una forma única. Nos queremos, y lo sabemos. Lo sabemos, pero a la hora de ser, no podemos soportarlo. Pero siempre están esos "te quiero", que aunque no se digan verbalmente, en nuestro interior sabemos que los pensamos. Nos queremos porque nos esperamos. Nos queremos porque nos aceptamos. Nos queremos porque cuando estamos juntos somos nosotros mismos. Porque cuando estamos juntos no hacemos más que reír. 
Te quiero porque cada vez que te veo o te hablo, sabés decir las palabras justas, aunque sean cosas como "sos fea" o bromas. Porque cada vez que te veo me traes devuelta a la chica que era hace dos años, me volvés a enamorar, me revolvés todos los sentimientos. 
Te quiero por millones de razones. Pero una de las más importantes es porque me enseñaste que unas personas pueden quererse de una forma única e inigualable. De una forma inexplicable. Me enseñás todos los días, que se puede querer con cosas simples. Me enseñás a querer.

Y hablo en presente, porque aunque actualmente no seamos, nosotros fuimos, y como dije antes, vamos a volver a ser. 

"La gloria es bastante incierta" dijeron los dioses de mis filosofías, pero también así mismo dijeron que "con acercarse a la victoria se conforma un perdedor" y "empatar puede significar que ganen dos". 

Con esas dos metáforas, me refiero a que, volvamos a ser alguna vez en nuestra vida, o no. Mientras seas felíz y te tenga conmigo, como amigo, o como sea, para mi la victoria va a ser enorme. La gloria es incierta, sí. Pero la gloria depende de cada persona. En mi persona depende de tú felicidad.

Opuestos

Tirando a matar, dándonos changüí,
puro razonar, puro frenesí.
Siempre fue así nuestra historia,
que funcione o no, que esté bien o mal,
vivirlo con vos para mi es la gloria.


Sin escatimar, sin darnos de más,
sin acelerar, sin tirar pa' atrás.
Siempre fue así nuestro asunto;
le falta de acá, le sobra de allá,
retocándolo, pero siempre juntos. 

Los opuestos se atraen ¿no? Creo que así era la frase.
Y sí, somos completamente opuestos, y pongo toda mi fe en que nos atraemos completamente.
Somos polos opuestos, somos agua y aceite, somos el día y la noche, el sol y la luna. Pero, ¿cómo se explica que nos atraigamos tanto y demos tanto por éste amor? Damos todo, absolutamente todo por que funcione, tratamos una y otra vez, no nos cansamos. "¿y qué mas? ¿qué más por éste amor?", me esperaste por un año, te espero, nos esperamos, esperamos lo que tenemos enfrente. Funcione o no, tengamos subidas y bajadas, tengamos idas y vueltas, siempre estamos, y por más que pensemos que nos superamos, amores como éste no se superan en una sola vida.
Nos queremos completamente, fuimos personas claves en la vida de ambos. Fuiste mi primer amor, mi primer beso, mi primer novio. Fuiste único. Lo seguís siendo.
Y sé, y pongo todos mis pensamientos y mi fe en que si ni hoy, ni mañana, ni en un mes, ni en un año, se da, aún así volveremos a ser en algún momento. Sea siquiera en ésta vida o en otra. Y nada ni nadie va a poder evitarlo, porque siempre vamos a encontrar la forma de volver a ser. Porque siempre se vuelve al primer amor, todos los caminos llevan a Roma, ¿no? En mi caso, todos los caminos me llevan a vos.

Traté de que mi pasión
se perdiera entre el montón,
pero siempre será igual,
siempre se volverá al primer amor.









jueves, 3 de julio de 2014

Per Filippo VII

Un simple texto de pocas oraciones y una gran duda.

¿Por qué? ¿Por qué de todas las opcciones que tenía de hacer sufrir mi corazón, decidí optar por ésta? Como sabrás, vos, tu amor y toda cosa que tenga que ver con vos, me hace feliz. Pero ésto, ésto ciertamente es un gran peso con el que cargar. Aunque si lo pensamos es cosa mía, porque en todo caso, no fue tu elección que alguien como yo esté como está por vos. Así que, tal vez, al no ser yo, al ver con ojos que no son del protagonista, puedas ser capaz de tener una respuesta a mi gran duda.

Por favor, compréndeme, mi corazón no me dio a elegir lo que sentir y lo que no. Por lo tanto, si sabés la respuesta a mi siguiente pregunta, por favor ten el valor de decírmela. Entonces, ¿cómo es que una persona puede ser capaz de extrañar, de echar de menos, a algo que nunca tuvo?