Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2015

Desde el día 6 sin tí — hasta el día 13 contigo.

Sé que no escribí más. Desde el día seis desaparecí sin volver a escribir. Y sentí cada día la necesidad de volver a descargar mis sentimientos sobre un "papel", pero la causa por la que no sucedió fue que sencillamente mis escritos son reacciones a mis malos momentos. Y debo admitir que desde el día seis si bien hubo pequeños malos momentos, en su mayoría fueron buenos.

Volvió, y no fue un fin. Recuperé todas las esperanzas y apuesto un para siempre, por más cursi que suene decirlo. Desde el día seis, algo hizo un click en mí y me permití comenzar a pensar más en mí misma. Creo que desde ese día me saqué una mochila de encima, una mochila que consigo llevaba mil preocupaciones innecesarias, mil pensamientos negativos y mil razones por las cual dejar caer lágrimas.

Hoy, trece días después de haber vuelto a ver a ésta personita que tanto extrañé, que tanta falta hizo en mi vida, que tanto necesité; admito con toda la seguridad del mundo y con una mano en el corazón que soy más feliz que nunca. Aunque hubo caídas, muy duras y que desencadenaron cosas que cada vez que las pienso, me parten el corazón. Creo que ambos aportamos a esas caídas, pero creo que si hablaramos de porcentajes, yo fui la que aportó más de la mitad. Pero creo que aún con todas las caídas que hubo, creo que aún con el corazón en cierta parte frío, sigo considerándome feliz, feliz por estar parada en éste lugar junto a las personas que me rodean. Junto a ésta persona. Feliz de haber tenido fuerzas para afrontar la vida y sus trucos que más de una vez tentaron mis caídas en esos doce días que tanta fuerza me tomaron. Feliz de sentir lo que siento hoy por hoy por ésta persona, por seguir siendo los mismos enamorados que en un principio. Por ser consciente de que por una vez alguien apostó por mí. Por ser consciente de que no estoy sola remando a la deriva.

Y a vos, chinito, que seguramente no leas ésto, salvo que me agarre la locura y opte por mostrartelo. Enamorarse de una persona que escribe tiene sus lados, el lado bueno, es que como leí en algún lugar, vas a vivir para siempre. El lado malo es que te estás enamorando de un loco, de alguien apasionado y que siente mucho, y lo plasma en un papel. Y puede que duela lo plasmado.
Más allá de eso, hoy, a dos semanas (casi) de haber vuelto a verte, de haber vuelto a sentirte conmigo; por lo menos yo te siento como el primer día, y me hacés latir el corazón como el mismísimo primer día. Tus ojos, tu sonrisa, tus lunares, tu piel y tu voz, siguen siendo la fuente de mis pasiones. Seguís haciendome la chica más feliz, y no sé si vos sentirás lo mismo ya, creo que por como se dieron ciertas cosas, dio como resultado el cambio en tu sentir. Sientas lo mismo o no, y pase lo que pase entre nosotros en un futuro cercano, quiero que vos sepas de alguna forma que mi corazón siempre va a tener una parte tuya viviendo y latiendo conmigo cada día de mi vida. Que un amor como el que vos supiste darme durante tanto tiempo va a ser muy difícil de superar, no imposible, pero sí difícil. Que si hubo caídas por mi culpa, nunca fue mi intención fallarte o decepcionarte. Que siempre traté de verte bien, y dar lo mejor de mí. Que nunca fue mi intención llegar al punto de no saber qué sentís, ni tampoco imaginé nunca estar parada junto a vos en una relación tan hermosa de tanto tiempo. Que fuiste mi primer amor. Que estoy totalmente agradecida de que vos lo fueras, y que vos fueras esa persona que supo alegrarme los días durante casi un año. Que nadie, en un largo tiempo, va a ser capaz de hacerme sentir algo tan lindo como lo que vos generaste en mí. Que le agradezco a la vida por haberte conocido por sus casualidades, y porque vos fueras el que supo ver lo que nadie vio nunca en mí. Y por último que te amé con locura y con la mayor pasión, que nunca fui capaz de sentir con nadie más, cada día que te tuve junto a mí. Y que te amo, y dudo algún día dejar de hacerlo; porque volver a vos siempre va a ser mi "destino" por así decirlo.

martes, 8 de septiembre de 2015

Ocho de septiembre alrededor de las 11 p.m.

Hola, desde hace ocho meses acostumbro a comentar mis días junto a vos. Pero últimamente, no pude hacerlo. Así que opte por escribirlo. Empiezo devuelta.

Hola, hoy es ocho. Mañana cumplimos siete meses juntos, y pasado mañana se cumplen nueve de haberte conocido. Sólo eso me está manteniendo despierta hasta horas tan tardes, el hecho de que, aunque estemos a una distancia incontable, quiero al menos sorprenderte con un mensaje.

A las 6:45 a.m. sonó mi alarma, la cual pospuse hasta las siete, para luego posponerla hasta las siete y cuarto. Me desperté con cinco mensajes tuyos, los cuales incluían cuatro audios y uno de texto. Me sacaron una sonrisa inexplicable. Uno de los audios consistía en que en pleno boliche, estaban pasando Sweet Child O' Mine (una canción de mi banda preferida) y vos me la grabaste y me preguntaste si esa era la canción que a mí me gustaba. Te respondí, y me fui a la escuela.

En la escuela fue más llevadero que otros días, me distraje mucho. Como estamos a fines de trimestre, no hicimos más que cerrar promedios y notas ¡me saqué un 9,50 en la prueba de cívica y un 7,50 en la prueba de geografía! Básicamente, como se cerraron notas, mi mañana consistió en jugar al tutti-frutti con las chicas, y hablar en todo momento sobre cualquier cosa sobre vos, y relacionada con tu vida. Salimos una hora antes, faltó la profesora de biología.

Llegué a mi casa, estaba mi hermana con su novio. Pasamos alrededor de una hora y media hablando de cómo me sentía. Y al rato me invitaron a ir a comer a McDonald's, fuimos, y en el mismo momento que nos sentamos a comer, sonó mi celular. Abrí la ventana de notificaciones y tenía un par de mensajes tuyos. Mi sonrisa era imposible de disimular.

Hablamos por más o menos media hora y no respondiste más, supuse que como habías tenido un día agitado desde temprano, habías ido a dormir un poco. No me molestó, porque cuando llegué a casa, también dormí.

Fui a danza, aprendimos una nueva coreo de Beyoncé, al principio me costó agarrarle la mano. Es muy rápida. Pero ya al final, me salió, dentro de todo, bien.

Volví a casa, empecé a escribir, y me llegaron, otra vez más, los mensajes más alegres y esperados del día. Hablamos un largo rato, te llamé, hablamos dos minutos. Y después fuiste con tus amigos y seguimos hablando por mensaje de texto.

Comí, y es ahora que estoy sentada frente a la computadora escribiéndote sobre mi día (incluso siendo consciente de que no voy a obtener respuesta).

Te amo, hoy y siempre.


lunes, 7 de septiembre de 2015

Día 4 de 12

—Día 4 sin ti:
    me abandonaste a las tres en punto.
    El reloj lleva cuatro días marcando las tres y cinco. — (Baluarte, Elvira Sastre)

En 8 días termina ésta odisea, sólo ese pensamiento me incentiva a seguir. Eso, y el saber que tras la vuelta, va a volver a ser todo como siempre lo fue, y voy a volver a mis mejores días.

Ayer escribí "día 3 de 12 (parte 1)" sabiendo que iba a haber una parte 2, una parte en la que todo cayera, una parte en la que mi felicidad se desmoronara una vez más. Y sin duda alguna, la hubo. Pero simplemente no tuve fuerzas para escribir, estaba en un estado de pura ira y tristeza, y opte por escribir al día siguiente, con ya una calma habitando en mí.

Después de escribir durante tanto tiempo, llegué a la conclusión, de que no hace falta ser explícito con los detalles de lo ocurrido. Sólo basta con expresar lo sentido. Por lo tanto, voy a hablar un poco de como me sentí. Mucho no puedo expresar, sentí enojo, decepción, asco, tristeza, angustia. Sí, todo excepto algo positivo.
Pero como los tres días previos, todo se arregló tras una conversación a la madrugada, y volvió la paz a mi cuerpo, y mi corazón volvió a latir con la calma de siempre.

Hoy fue un día tranquilo, hoy la tristeza pasó así como que de largo, por encima, pasajera. Aunque debo de admitir, no dejé de pensar en esos ojos que me trasladan a un universo infinito, ni en esa sonrisa que cuenta mil historias tras ser esbozada.
Fue un día tranquilo porque volví a la rutina de siempre, volví a despertarme a las 7 a.m., vi a mis amigos, estudié. Me distraje como no lo hice en los tres días previos a éste cuarto.
Hoy no hablamos hasta hace un rato (6:30 p.m.), no habíamos entablado una conversación desde hoy a las 5 a.m. y yo suponía que éste día sería interminable, que las horas iban a ser eternas, y en conclusión, el tiempo voló como nunca. Tal vez no como cuando estoy junto a ésta persona, ahí sí que el tiempo sabe volar. Pero pasó más rápido de lo esperado.

Todavía no concluyó el cuarto día, recién son las 7:08 p.m. y soy consciente de que me espera una noche de las odiadas, y de las que vengo soportando hace un par de días. Y sé que la calma con la que late mi corazón va a tornarse en ansiedad, y que mis cuerdas vocales, una vez más, se cerrarán por la angustia en la que me veré sumida. Pero al fin y al cabo, es cuestión de esperar. Tan solo esperar.


domingo, 6 de septiembre de 2015

Día 3 de 12 (parte 1)

— Día 3 sin ti:
no llamas
y todo, las canciones mi cama
la pena mi pecho tu nombre mi nombre con el tuyo
tus fotos mis trozos nuestros restos,
comunica. — (Baluarte, Elvira Sastre)

Día 3 de 12, no dudo en decir que éstos tres días, y los próximos nueve sobrantes, no son más que un grupo de sensaciones y sentimientos fuertísimos, y más que nada, mezclados. Pero vayamos a lo bueno, hoy amanecí, después de la mala pasada de ayer, sumida en una pura felicidad. ¿A qué se debe ésta inmensa felicidad? Pasé hablando horas, sin exagerar, con ésta persona. Incluso ahora estamos hablando.

Creo que volví a subirme a la nube de amor, sí, no hay dudas de que lo hice. Por el momento estoy feliz, y aunque me cueste mucho creerlo, estoy más que feliz porque escuché hablar a ésta persona, y me mostró fotos y lo ví feliz, esbozando una sonrisa de aquellas. y me alegró el corazón. Me contó anécdotas, me dijo lo mucho que me quiere y me extraña. y toda herida causada ayer, se arregló en unas diez, doce palabras. 

Creo que en eso consiste el amor, en soportarse el uno con el otro, en nivelarse. Como propuso un físico hace mucho tiempo, el átomo se forma (según su teoría) por un núcleo de carga positiva, y a su alrededor la carga negativa, generando así una nivelación, una estabilidad. Y así mismo es en el amor, sin las situaciones negativas (aunque duelan en lo profundo del corazón), las positivas pasarían de largo y no serían más que situaciones normales. Hoy por hoy, ahora, a las 11:37 a.m, considero que la mala pasada de ayer, como las demás que tuve durante éstos ocho meses de relación, más las que tendré en un futuro, no son más que la necesidad para hacerme saber lo importante que es lo malo para que exista lo bueno. Y que como muchos dicen:
 Tras la tempestad viene la calma.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Día 2 de 12

—Dia 2 sin ti:
    No salgo de la cama,
    aún estás conmigo, tan guapa.
    Aunque sea en mis pesadillas. — (Baluarte, Elvira Sastre)

No hay mucho que expresar sobre el día 2. Comenzó a las 7 a.m. cuando recibí un mensaje suyo, cuando estuvimos hablando por menos de veinte minutos haciéndo de mi la chica más feliz de un sábado a la madrugada e incluso cuando volvió a hablarme alrededor del mediodía para mostrarme una foto y avisarme que había llegado al destino.

Luego de esos mensajes, supongo que fue a visitar el lugar o hacer excursiones, por lo tanto, hasta ahora todavía no recibí respuesta alguna de lo que respondí.

Ayer escribí que suponía que éste no era un supuesto fin, porque en 12 días volvería. Pero hoy, el día 2, algo quebró mi corazón y caló viejas heridas, que yo suponía ya curadas. Hoy ésta persona, una vez más, volvió a jugar con mi confianza. Y jugó sobre un tema que ya la había quebrantado hace apenas un mes. Pero no viene al caso el tema. Simplemente, jugó, por cuarta vez contra la confianza.

Creo que la confianza es el escudo de toda relación. Creo que si hay confianza — no hay espada capaz de agujerear ese armamento tan fuerte en que consiste el escudo. Y creo, también, que la confianza debe ser cedida de ambas partes, dado a que si no, no es confianza. Creo que el poder confiar en alguien, es ese algo que te lleva a dar todo, a no bajar los brazos, a apostar cada posesión.
Y por último, creo que cuando se juega una vez con ésta, dos, o tres (la tercera es la vencida), uno puede ser capaz de ceder un poquito más, uno puede esforzarse en adquirir al menos un poco de esa confianza perdida en el juego. Pero creo, siendo yo la victima del cuarto juego contra la confianza, que no hay perdón para una cuarta. Creo que no hay forma de perdonar la tercera ya vencida. Porque bien dijo alguien, cuyo nombre no sé, el que lo hace una vez, lo hace dos veces más.

Y así, con una inmensa pérdida de amor y confianza, concluye parte de mi segundo día.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Día 1 de 12

—Día 1 sin ti:
  Te hecho tanto de menos, que en mi reloj aún es ayer. — (Baluarte, Elvira Sastre) 



Hoy se fue, está bien, no se fue para siempre. Se fue de viaje, un viaje que él considera ser "el de su vida", cosa que no discuto porque yo también tengo un viaje el cual considero "de mi vida". Volviendo, se fue, no indefinidamente, pero se fue. Como no es indefinido, significa que no se fue para no volver, pero tal vez sí. Uno siempre vuelve, todo vuelve (y no por el simple hecho del típico cliché), siempre se vuelve a los lugares donde se fue feliz. Tal vez sí sea un final, pero prefiero pensar que no lo es.

Hoy después de mucho tiempo, me tocó ser a mí la que se quedaba. Y muy consciente soy de que las despedidas no son mi don. Soy una persona fuerte, hasta que me toca una despedida. Creo que no hay cosa peor que ver irse a alguien que amás. Siempre me costó mucho el hecho de pensar que una persona que significa tanto, no va a estar conmigo por tanto tiempo.

Y ¿por qué? ¿por qué nos cuesta tanto dejar ir? ¿por qué nos cuesta tanto ser felices por la felicidad del otro? Siempre trato de absorber esa felicidad que la persona que adoro transmite, pero ésta vez mi ingenuo corazón sobrepasó cada intención de absorberla.
No es que no quiera verlo feliz, ni tampoco que no sea feliz por él. Simplemente es que no puedo con tanto dolor. No puedo soportar el dejar ir. No puedo soportar saber que me voy a quedar, que él va a estar disfrutando al máximo y yo no voy a estar más que ahogada en angustia. Y es algo totalmente egoísta, lo sé.
No puedo soportar saber que sin siquiera ser el fin, se va, y voy a estar sola. Que voy a necesitarlo y no va a estar, que voy a necesitar de sus besos que me llevan al paraíso imaginario, de sus abrazos que me sanan hasta la más profunda herida, de las siestas durmiendo abrazada a esa contextura física que tanta pasión me transmite, de los fines de semana junto a él, de las sonrisas que me saca, de sus ojos achinados que tanto amor de generan, de las charlas hasta tan tarde, de sus palabras que me alegran el corazón, y él no va a estar.
No puedo soportar saber que me acostumbré a ésta persona, que me acostumbré a tenerla día a día en mi vida. A despertarme y saber que un mensaje diciendome "buen día" me va a estar esperando. A ir a dormir con una llamada y un te amo de por medio.
No soporto haberme acostumbrado a su presencia, a verlo cada día de mi vida, a hablar todo el día, a reirme junto a él, a disfrutar de a dos una vida de uno.
Me acostumbré mucho a tener esa mano de la cual agarrarme para salir del pozo cada día. Y me enoja saber que vivo por ésta persona, y que éstos doce días voy a estar más perdida que nunca, por simplemente no tenerlo conmigo.

Me acostumbré, sencillamente eso, me acostumbré.



jueves, 9 de abril de 2015

Rie y achina los ojos morochos más lindos que vi

Disfruto de ver a ésta persona, y no hablo de ver cómo el verbo de salir con una persona, hablo del verbo ver que se refiere a observar. Creo que no hay cosa que me de tanta tranquilidad, ni tanta paz, que ver a ésta persona. Verlo enojado, durmiendo, hablando, estudiando; y más que nada sonriendo. Su sonrisa hace que sus ojos se vean achinados, sus ojos más que perfectos. Marrones claros, viéndolos de muy cerca, y marrones tan oscuros que casi no se distingue la pupila, vistos a una distancia normal.

Sus ojos son como dos estrellas, sin ser tremendamente romántica. Son esos ojos en los que podés perder la mirada por horas sólo porque te transmiten una paz más que increíble. Son ojos que brillan.
Creo que mi verbo "ver" podría transcribirse a un "admirar", sí, creo que admiro físicamente a ésta persona (más allá de que mentalmente también). Observo y admiro cada uno de sus detalles, desde los tres lunares en la cara, hasta sus clavículas totalmente marcadas. Admiro la belleza que se puede encontrar en algo tan común como un ser humano. Admiro escuchar el latir el corazón de una persona y que a su vez ésto genere tantas emociones en uno mismo. Admiro que una cosa tan superficial como la belleza de algo, pueda ser capaz de encender tantos sentimientos en las personas.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Nos queremos

Te quiero, te quiero y estoy enamorada de la forma en la que nos queremos. Nos queremos y lo demostramos con los simples gestos, esos gestos que te hacen sonreír cuando los recordás. Nos queremos de una forma única. Nos queremos, y lo sabemos. Lo sabemos, pero a la hora de ser, no podemos soportarlo. Pero siempre están esos "te quiero", que aunque no se digan verbalmente, en nuestro interior sabemos que los pensamos. Nos queremos porque nos esperamos. Nos queremos porque nos aceptamos. Nos queremos porque cuando estamos juntos somos nosotros mismos. Porque cuando estamos juntos no hacemos más que reír. 
Te quiero porque cada vez que te veo o te hablo, sabés decir las palabras justas, aunque sean cosas como "sos fea" o bromas. Porque cada vez que te veo me traes devuelta a la chica que era hace dos años, me volvés a enamorar, me revolvés todos los sentimientos. 
Te quiero por millones de razones. Pero una de las más importantes es porque me enseñaste que unas personas pueden quererse de una forma única e inigualable. De una forma inexplicable. Me enseñás todos los días, que se puede querer con cosas simples. Me enseñás a querer.

Y hablo en presente, porque aunque actualmente no seamos, nosotros fuimos, y como dije antes, vamos a volver a ser. 

"La gloria es bastante incierta" dijeron los dioses de mis filosofías, pero también así mismo dijeron que "con acercarse a la victoria se conforma un perdedor" y "empatar puede significar que ganen dos". 

Con esas dos metáforas, me refiero a que, volvamos a ser alguna vez en nuestra vida, o no. Mientras seas felíz y te tenga conmigo, como amigo, o como sea, para mi la victoria va a ser enorme. La gloria es incierta, sí. Pero la gloria depende de cada persona. En mi persona depende de tú felicidad.

Opuestos

Tirando a matar, dándonos changüí,
puro razonar, puro frenesí.
Siempre fue así nuestra historia,
que funcione o no, que esté bien o mal,
vivirlo con vos para mi es la gloria.


Sin escatimar, sin darnos de más,
sin acelerar, sin tirar pa' atrás.
Siempre fue así nuestro asunto;
le falta de acá, le sobra de allá,
retocándolo, pero siempre juntos. 

Los opuestos se atraen ¿no? Creo que así era la frase.
Y sí, somos completamente opuestos, y pongo toda mi fe en que nos atraemos completamente.
Somos polos opuestos, somos agua y aceite, somos el día y la noche, el sol y la luna. Pero, ¿cómo se explica que nos atraigamos tanto y demos tanto por éste amor? Damos todo, absolutamente todo por que funcione, tratamos una y otra vez, no nos cansamos. "¿y qué mas? ¿qué más por éste amor?", me esperaste por un año, te espero, nos esperamos, esperamos lo que tenemos enfrente. Funcione o no, tengamos subidas y bajadas, tengamos idas y vueltas, siempre estamos, y por más que pensemos que nos superamos, amores como éste no se superan en una sola vida.
Nos queremos completamente, fuimos personas claves en la vida de ambos. Fuiste mi primer amor, mi primer beso, mi primer novio. Fuiste único. Lo seguís siendo.
Y sé, y pongo todos mis pensamientos y mi fe en que si ni hoy, ni mañana, ni en un mes, ni en un año, se da, aún así volveremos a ser en algún momento. Sea siquiera en ésta vida o en otra. Y nada ni nadie va a poder evitarlo, porque siempre vamos a encontrar la forma de volver a ser. Porque siempre se vuelve al primer amor, todos los caminos llevan a Roma, ¿no? En mi caso, todos los caminos me llevan a vos.

Traté de que mi pasión
se perdiera entre el montón,
pero siempre será igual,
siempre se volverá al primer amor.









jueves, 3 de julio de 2014

Per Filippo VII

Un simple texto de pocas oraciones y una gran duda.

¿Por qué? ¿Por qué de todas las opcciones que tenía de hacer sufrir mi corazón, decidí optar por ésta? Como sabrás, vos, tu amor y toda cosa que tenga que ver con vos, me hace feliz. Pero ésto, ésto ciertamente es un gran peso con el que cargar. Aunque si lo pensamos es cosa mía, porque en todo caso, no fue tu elección que alguien como yo esté como está por vos. Así que, tal vez, al no ser yo, al ver con ojos que no son del protagonista, puedas ser capaz de tener una respuesta a mi gran duda.

Por favor, compréndeme, mi corazón no me dio a elegir lo que sentir y lo que no. Por lo tanto, si sabés la respuesta a mi siguiente pregunta, por favor ten el valor de decírmela. Entonces, ¿cómo es que una persona puede ser capaz de extrañar, de echar de menos, a algo que nunca tuvo?