domingo, 6 de septiembre de 2015

Día 3 de 12 (parte 1)

— Día 3 sin ti:
no llamas
y todo, las canciones mi cama
la pena mi pecho tu nombre mi nombre con el tuyo
tus fotos mis trozos nuestros restos,
comunica. — (Baluarte, Elvira Sastre)

Día 3 de 12, no dudo en decir que éstos tres días, y los próximos nueve sobrantes, no son más que un grupo de sensaciones y sentimientos fuertísimos, y más que nada, mezclados. Pero vayamos a lo bueno, hoy amanecí, después de la mala pasada de ayer, sumida en una pura felicidad. ¿A qué se debe ésta inmensa felicidad? Pasé hablando horas, sin exagerar, con ésta persona. Incluso ahora estamos hablando.

Creo que volví a subirme a la nube de amor, sí, no hay dudas de que lo hice. Por el momento estoy feliz, y aunque me cueste mucho creerlo, estoy más que feliz porque escuché hablar a ésta persona, y me mostró fotos y lo ví feliz, esbozando una sonrisa de aquellas. y me alegró el corazón. Me contó anécdotas, me dijo lo mucho que me quiere y me extraña. y toda herida causada ayer, se arregló en unas diez, doce palabras. 

Creo que en eso consiste el amor, en soportarse el uno con el otro, en nivelarse. Como propuso un físico hace mucho tiempo, el átomo se forma (según su teoría) por un núcleo de carga positiva, y a su alrededor la carga negativa, generando así una nivelación, una estabilidad. Y así mismo es en el amor, sin las situaciones negativas (aunque duelan en lo profundo del corazón), las positivas pasarían de largo y no serían más que situaciones normales. Hoy por hoy, ahora, a las 11:37 a.m, considero que la mala pasada de ayer, como las demás que tuve durante éstos ocho meses de relación, más las que tendré en un futuro, no son más que la necesidad para hacerme saber lo importante que es lo malo para que exista lo bueno. Y que como muchos dicen:
 Tras la tempestad viene la calma.

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