miércoles, 5 de octubre de 2016

Sin título

y en tus brazos encontré paz

alejé miedos

calmé ansiedades

sentí latidos

amé tu ser

lloré pasados

conocí tu cuerpo

sonreí al mirarte

dormité entre sueños

rocé tu piel

fui feliz

Lo que no se ve

¿Qué estás esperando para sacarte ese sentimiento horrible de no poder hacer lo que querés por tener miedo al qué vendrá? ¿Qué esperás para hacer lo que te gusta y no lo que a los demás les gustaría ver en vos? ¿Qué esperás para sonreír porque sos feliz siendo quien sos y te resbale el qué dirán? 
Esperamos tanto, sentados, cruzando los dedos para que el miedo se vaya de una puta vez de nuestra cabeza. Deseando que una luz nos ilumine y nos abra el paso por sí sola, como el mar se abrió para Moisés en la Biblia. Nos pasamos noches enteras pensando en qué habría pasado sí la tarde anterior hubieras hecho lo que tanto deseabas pero por cobardía no pudiste ¡y nos carcome la cabeza a más no poder! Disfrutamos de esos minutos de creatividad en el que imaginamos que una ráfaga de valentía nos invade y destruímos a todos los miedos, pero no, porque es todo producto de nuestra mente, y volvemos a la realidad y seguimos siendo los mismos cagones que le tienen miedo a todo.
Con el paso del tiempo te vas dando cuenta que esa cobardía no sirve de nada. Que lo único que pasa acá es el tiempo, y que las oportunidades se esfuman. Y que vos seguís siendo el/la mismx miedosx que pasan los días y con el paso de los mismos, también aumentan tus dudas. Que seguís viendo a la persona que te mueve el mundo, pero por cagaso no te le enfrentás ¡y te guardás el “te amo”, que tenés ganas de gritar a los cuatro vientos, en donde nadie lo vea! Que seguís esperando que alguien venga a sacarte de la torre, cuando vos tenés que colgar la soga y ser libre. Que seguís esperando que una manga de giles te acepte, y si no te acepta te ponés mal, cuando ellos son los que se pierden de alguien como vos, pero no te valés por miedo. Que seguís esperando alguien que te ame ¡pero si no te querés ni a vos mismo! Entonces ¿cómo alguien va a poder quererte? Que seguís esperando que te den el sí para hacer lo que quieras, y no entendés que la vida es corta, y mientras esperás el sí ya se te fueron miles de momentos. Que seguís pensando en la infinidad de cosas que querés hacer pero como a tu alrededor no le copan las ideas, mejor no hacerlo ¡pero que se vayan a la mierda si no les gusta! Porque es tu vida, y vos elegís qué camino tomar. Y que seguís teniendo una crisis existencial por no saber si seguir la carrera que tus viejos te dicen o hacer lo que de verdad te hace latir el corazón. 
La vida es corta, mucho más de lo que pensamos. No se queden sentados esperando a que la pelota venga a ustedes. Corran hacia ella, hagan los mejores pases, y metan el mejor gol. Que como eso no hay comparación. Armen y sigan ustedes su propio andar, que nadie más que su creador sabe cómo caminarlo. Y si se equivocan, y si sale mal o se caen, se vuelven a levantar y siguen, pero nunca paren. Porque incluso eso es mejor que quedarse para siempre con la duda para siempre. Sean felices, amen, rían, quieransé, coman, besen, abracen, escuchen música, toquen instrumentos, hagan lo que les guste. No lleguen a viejos pensando que tal vez podrían haber disfrutado más sus andares. 
“A la linea que separa
mal, del bien, sentir-sufrir,
la camino por el borde”

¿Qué carajo es el amor?

A vos te hablo. Sí, a vos, que siempre te dan los huevos para tildar de asquerosos a esos que saben y disfrutan de mostrar públicamente su amor por el otro ¡sí! te dan los huevos para llamar así a los que gozan de la capacidad que nos distingue ante las demás especies, amar. A vos, que te da asco que te digan palabras llenas de sentimientos, que no querés abrazos, ni besos. Que te satisface el amor efímero de una noche de placer, que preferís el sexo pasajero ante el cliché de “hacer el amor”. A vos, que te seduce la idea de desbloquear tu celular y encontrar cuarenta mensajes de diez personas diferentes, pero que en ninguno encontrás algo que te llene el alma, que te haga sentir queridx por lo que sos, por lo que valés. Y al contrario, te parece un disgusto el simple hecho de imaginarte pasando una tarde sentadx en un parque o en una cama hablando por horas sobre el amor, la vida, la muerte y lo que te gusta. A vos, que te encanta que te suban el ego diciéndote que sos lindx, que tenés el mejor físico nunca antes visto, entre otras cosas; pero nunca sentiste más que calentura en esas palabras, que nunca sentiste algo que viniera del corazón, que nunca te dijeron que sos interesante, que les gustaría conocerte y escucharte mil horas hablar sobre lo que sos y lo que fuiste. A vos, que solo admirás según cuán marcados tengan los abdominales, el culo o las tetas; pero nunca te voló la cabeza una mirada, una sonrisa, unos lunares o el calor corporal. A vos, que cuando se te acerca alguien que te hace sentir “algo más” elegís cortar todo de raíz, porque mejor no arriesgarse.
A vos, que le encontrás más sentido a lo fácil, a lo pasajero, a lo que va y viene sin detenerse más que unos días en tu vida. A vos te digo que antes de tomarte el tiempo de criticar al amor y a los que aman, tengas los huevos para arriesgarte a amar. Que tengas al menos dos dedos de frente para mirar a cualquier pareja y que te mueras de felicidad al ver que se aman de tal forma. Porque al amor no hay con que darle, porque el obrar sigue al ser, y es por eso que dos que se aman no pueden generar más que amor en quien los ve. Así que si vos sos de esos que les da asco ver a dos personas (heterosexuales/homosexuales), ahorrate tus palabras que el/la que está mal sos vos, y no los que se aman y les resbala el qué dirán. Porque vos sos el/la miedosx que cada vez que el amor se te presenta elegís alejarte. Porque vos le cerrás la puerta a eso tan lindo que hace vibrar tantas almas y por eso te da el tupé de creerte más que otro y criticar. Porque así como el amor da más amor, el odio sólo es capaz de dar más odio. Entonces la próxima que te cruces a alguien feliz de la mano, abrazando o besando a otro, pensá antes de actuar. Pensá que el problema reside en vos, que vos sos feliz criticando a los felices, y cuando volvés a casa estás al fin y al cabo más sólo que un perro, porque nadie te da eso que tanto criticas. 
Felices sean los felices.
“Si vos me preguntás hoy
¿qué carajo es el amor?
yo te contesto
miralos a ellos dos”

Memorias del olvido

Escribo esto como conclusión de aquél amor y desamor que no dejó de hacer latir mi corazón hasta hoy. Escribo esto con la intención de despedirme, y dar vuelta la página a la que ambos siempre renunciamos a voltear. Y si escribo palabras en una hoja de papel, no es más que un simple gesto que muestra el porqué de nuestra falla, porque no supimos mirarnos a los ojos y despedirnos, como dos miedosos al dolor y al qué vendrá.


Después de mucho dolor, de muchas noches de insomnio, de pensar en qué estarías haciendo, leerte a costa de cualquier cosa, dejar caer lágrimas llenas de bronca, dolor, nostalgia, decepción y ese amor que no fue. Elegí sacar fuerzas de donde no las hay, como cuando tocas fondo y te las ingeniás para volver a ver ese rayito de luz. Elegí hacer eso porque caí en la cuenta de que ni vos ni yo nos merecíamos el uno al otro, que claramente eramos piezas de un rompecabezas de amor que no estaban destinadas a encajar. Pero lo intentamos, y si estoy despidiéndome, es porque un día fuimos.

Y mientras la tinta de la lapicera se acaba, así también lo hacen mis ganas de llorarte. Y es en este mismo momento, que las hojas se humedecen al caer mis últimas lágrimas por vos. Y me trago el nudo en la garganta, y trato con mi mayor voluntad tragarme también las lágrimas que cargan consigo una infinidad de recuerdos. Y me despido, porque cuando el amor duele, es mejor irse.

Hoy elijo guardar nuestra caja, llena de papeles, entradas, fotos y recuerdos de ese amor que fue pero fracasó, en lo más profundo de mi armario con el fin de no verlos más. Como así también voy a hacer con los recuerdos, de risas, “te amo”, miradas, llantos, gritos, orgasmos, abrazos, besos; voy a guardarlos en lo más profundo de mi corazón y encerrarlos ahí, para no dejarlos salir jamás y que mueran olvidados.

Aún así, creo necesario conmemorar esos pensamientos que invaden mi mente a diario, tu cuerpo rozando mi cuerpo en un abrazo piel a piel, mis ojos admirando el amor que un día encontré en los tuyos, mis piernas enredadas en las tuyas buscando el calor en una noche de invierno, verte caminar a lo lejos, sonreír y que todo concluyera en un abrazo lleno de calidez, perderme en un orgasmo, admirarte como Narciso admiraba a su reflejo. Sí, fue amor. Pero tal vez fue la pasión inacertada, los te amo no sentidos, o la fidelidad poco obstinada, que no quisieron vernos juntos, y nos dejó siendo esos “dos amantes del montón”. Y como dice la letra de esa canción, aunque tuvo momentos de poca gloria, es un cuento que merece ser contado. Porque fue una historia, una tragedia vivida a flor de piel, y no dudo en pensar que un día amarnos fue nuestro estandarte.

Y el cuento llegó a su fin, y la pasión inagotable se agotó, el calor exuberante de tus abrazos se transformó en una frialdad incluso más fría que mis manos en busca de tu calidez en las madrugadas, y ese amor que decíamos tenernos, ese amor eterno, concluyó en un amor efímero.

Hoy te escribo por última vez, como lo hizo Neruda, admitiendo que ella fue su amor, y que lamenta el final, pero aún así terminando con “aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo”. Te dedico estos párrafos para pasar al mañana sabiendo que dejé todo acá, y que mis sentimientos (los buenos y los malos) quedaron plasmados para siempre en un papel, con el objetivo de no moverse jamás de ese lugar, y ser consumidos por el olvido. Algún día de estos me voy a encontrar brindando por lo que fuimos juntos, y por lo que somos en caminos separados, pensando que fui feliz, que aprendí y que cada “te amo” lo dije sintiéndolo con el corazón.

“Hoy mis ojos no te ven,
hoy mi boca no te nombra,
nadie sabe que me hiciste, mi amor,
solo mi cuerpo y tu sombra”

jueves, 8 de septiembre de 2016

Escrito I

Llegaste un día sin que nadie te pensara, sin que nadie te esperara. Llegaste como lo haría un león, de la nada, inesperado, listo para sorprender. Llegaste y nos dejaste a todos sin aliento. Nadie pensaba que algo tan chiquito podría llegar a significar tanto. La reacción fue diferente en cada uno, pero como yo soy dueña de lo que digo y hago, voy a hablar sobre mí:
Llegaste un veintinueve de julio del dos mil dieciseís. Bah, en realidad ya habías llegado hace tres meses y medio, pero como eras algo tan chiquito nadie te notó. Llegaste en medio de un clima no muy cómodo, mudanzas, arreglos de casa, juventudes y preocupaciones. Pero llegaste, porque como sos un león, arrasaste con todo. Yo estaba pasando por un momento feo, estaba rearmando mi vida después de haberme alejado de algo que me hacía muy mal, y que recién el día en el que escribo, puedo decir que salí casi del todo de eso. Y a eso viene esto que te escribo.
Desde el día que llegaste, o que me enteré que estabas hace tiempo vagando por este mundo, mis días malos se tornaron más felices. Podía estar triste, pero llegabas y veía como ibas creciendo y ocupando más espacio, y mis pensamientos se tornaban en alegrías. Llegaste para sanar mis vacíos y para remendar heridas con mucho amor. El día que te sentí por primera vez, ahí, tan enorme y tan fuerte que me daban ganas de tenerte ya en brazos, supe que ya no iba a estar jamás sola. Que de ese momento en adelante iba a tener una compañía que iba a hacerme más fuerte, más feliz, más madura y más orgullosa.
Aunque todavía no te conozco, soy consciente de que sos y vas a ser mi alegría durante mucho tiempo, y que si decaigo, voy a seguir siempre por vos. Aunque sólo te sentí, se que sos el ser más hermoso y calmo (por ahora) que voy a conocer. Y aunque falte más de cuatro meses para conocerte, cada día te espero con más amor, más paciencia y más satisfacción.
Voy a tratar de ser mi mejor versión, de darte el mayor porcentaje de risas y amor, y deseo que seas feliz siempre. Que sigas manteniendo tu espíritu de arrasar con todo, cada día de tu joven vida.
Nunca pensé que iba a encontrar mi felicidad en una persona tan chiquita, ni mucho menos, que la misma fuera el impulso para hacerme seguir adelante.
Te amo, desde el día 100 hasta siempre.
                                                         Para mi sobrino/a León o Monserrat, cuando sea grande.

martes, 28 de junio de 2016

Cada segundo es un momento perdido

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar que esa frase pronto
Sería mi inspiración para escribir

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar que esa frase 
Sería una de las cosas más dolorosas a esuchar

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar que esa frase 
Traería recuerdos de ese abrazo que nunca llegó 
Y que ya no llegará

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar que 
Al mismo tiempo en el que la decías
Te estabas perdiendo escuchar un "te quiero"

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste, 
Sin pensar que tal vez,
El momento perdido no era 
Leer una página sobre Ingeniería Química
Pero tal vez sí,
El escuchar las tormentas que me abrumaban

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en todas las veces en las que
Te pedí ir a caminar por las calles arboladas de tu barrio
Pero por poco tiempo,
Nunca me llevaste

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en esos días que me moría de sueño 
Y por cariño,
Miré "un capítulo más" de nuestra serie

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en ese segundo tan especial en el que
Bou le tira el mejor centro a Milito 
Para terminar en un eufórico grito de Gol, 
El cual siempre grito junto a vos

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste, 
Sin pensar en esas caminatas que hacemos 
Por las calles de tu barrio que tanto me gustan
Pero que por apuro,
Nunca disfruto de caminarlas

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en cuánto la remaste
Por volver a escuchar un "te amo" sincero
Pero claro,
No hay tiempo
Y no quisiste escucharlo

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en que quizá
Sólo necesitaba escuchar tu voz
Y por eso te llamé

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en la cantidad de segundos
Que gastas usando el celular
Dejándome merendando sola

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en los abrazos que duran minutos
Que transmiten calor y paz,
Y que tanto disfrutas

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste, 
Sin pensar en que si no hubieras hecho lo que hiciste
En el momento que lo hiciste
Tal vez no nos hubieramos conocido

Cada segundo es un momento perdido
Dijiste,
Sin pensar en esos diez segundos
Que suelen durar los orgasmos
Producto de la pasión que transmitís

Cada segundo es un momento perdido
Dijsite, 
Sin pensar en esos besos llenos de fuerza
Que después de una pelea
Nos sanan las heridas
Pero que aún así, 
Duran minutos

Entonces,
Si cada segundo es un momento perdido
Por favor,
Borrá de tu mente 
Los "te quiero",
Los abrazos,
Las caminatas,
El ir agarrados de la mano,
Las risas en el auto,
Los cantos,
Las sonrisas de complicidad,
Las vacaciones,
Las siestas juntos,
Los mimos,
El calor que transmitís a mi frialdad,
Los besos,
Los almuerzos familiares,
Las llamadas,
Los "buen día"

Olvidate de todo,
Porque,
Si cada segundo es un momento perdido
Entonces,
Estarías diciendo:
Que cada
Te quiero, 
Abrazo,
Caminata,
Agarradas de mano,
Risa,
Canto, 
Sonrisa de complicidad,
Vaciones, 
Siesta,
Mimo,
Calor,
Beso,
Almuerzo,
Llamada,
Y buen día,
Fue,
Nada más
Ni nada menos,
Que un momento perdido.



sábado, 18 de junio de 2016

Flight 956

Auto de Maximiliano, maneja su papá, en el asiento de acompañante su pareja, y en el asiento trasero Maximiliano junto a mí. Me preguntan qué música quiero escuchar, y yo, pensando en vos digo "el Indio", sabiendo que estaba rodeada de gente que es ricotera del corazón. Como si nada empieza a sonar el intro de Flight 956 y mi cara cambia completamente por el recuerdo de nuestros momentos paradisíacos. Termina el solo de guitarra y se escucha la voz del gran Indio junto a nuestras cuatro voces, diciendo "Parece que en el final, no me saldré con la mía, mi amor. Debería chequear mi contestador" y sí, no me saldré con la mía y finalmente me voy, porque si algo es, que sea mutuo y me enoja, y me frusta; y espero que cambies, que cedas, que me llegue un mensaje (y miro el celular todo el tiempo), pero no cedes y no llega nada. Sólo sos artífice de "acting" y un río de lágrimas de cocodrilo. "Flight 956, voy a extrañar ¡tu belleza es como un resplandor!" (mirando firmemente como le canta el papá de Maximiliano a su pareja mirándola a los ojos) y si de algo no dudo, es del cariño que te tengo, del amor que siento por los recuerdos y lo vivido, de cuánta belleza cargas encima; pero de algo no se vuelve, y el 956 me lo voy a tomar. "No tengo fuerzas para discutir, es tan triste esta vez que no puedo hablar", estoy frustada, la tristeza me invade y no tiene intención de salir. Ya no lucho con vos, sino que conmigo misma, y las fuerzas se agotaron; y solo me queda ese nudo en la garganta que me duele cada minuto un poco más. "¡yo sé que vos vas a regresar!" y sí, espero que algún día cambies, y vuelvas, pero lo más seguro es que tu vuelta sea cuando yo ya me haya olvidado de lo que alguna vez sentí, y como siempre, vas a haber llegado tarde. "Disculpa mis actos de hampón, siempre hay quilombito en un cielo de dos" y, sí, la verdad es que tal vez toda la culpa no es solo tuya, tal vez yo atribuí en gran cantidad a esto. Siempre está el vaso medio vacío. Siempre hay un par de problemas dentro de la vida en pareja. Y "nunca hay terreno sagrado amor, y es difícil no ser injusto con vos" por el simple hecho de que somos personas y en nuestro caso, personas con muchas diferencias. No coincidimos, nunca hay uno que tenga razón, ni tampoco uno que esté equivocado. Sino que cada uno tiene su verdad y su realidad. "Flight 956, intento reír. Dios no está en los detalles de hoy" sí, trato de enfocar en otra cosa, de distraerme y no pensar en vos. De hablar con amigos. Y enganchado con mis creencias, afirmo nuevamente la razón por la que elijo no creer. Dios no nos quiso juntos, Dios, a pesar del amor, nos separó en caminos diferentes. "Será un melodrama vulgar, pasados los meses nos consolarán" y buen, será algo pasajero, como siempre. En un tiempo vamos a volver a lo mismo, y buen, la ruleta va a volver a girar. "llorarás con un ojo y con el otro te reirás" seremos felices, pero... quedan las cenizas del pasado.